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lunes, 16 de febrero de 2009

No pido nada excepto tiempo soleado


Lo único que quiero hoy es echar una ojeada a esos pájaros
de fuera de mi ventana. El teléfono está descolgado
de modo que los que me quieren no puedan dar conmigo
y echarme el brazo por encima del hombro.
Ya les he dicho que el grifo se ha cerrado
No quisieron oírlo. Siguen tratando de que las cosas
continúen igual. En este momento no puedo soportar
enterarme
de que al coche se le ha roto otro intermitente.
O que el remolque que creía haber pagado hace tiempo,
ahora lo reclamaban por falta de pago (...)


La suerte, toda, se ha ido al sur. Lo único que pido
es que se me deje estar sentado un momento más (...)
Y observando esos pájaros. No pido nada
excepto tiempo soleado. Dentro de un minuto
tendré que colgar el teléfono y tratar de separar
lo cierto de lo falso. Hasta entonces
una docena de pajaritos, no mayores que tazas de té,
están posados en las ramas del otro lado de la ventana.

De pronto dejan de cantar y vuelven la cabeza.
Está claro que notan algo.
Se echan a volar.
Raymond Carver, "Qué puedo hacer"

miércoles, 28 de enero de 2009

La clínica de la Cruz Roja


La muerte ronda sigilosa
vestida con su túnica transparente
un intenso olor a medicamentos
flota en el aire
En el pasillo, brillan las luces frías
de los fluorescentes
entre las puertas abiertas,
el suave murmullo de las visitas
se extiende y desaparece.
Es como el juego de la vida
uno gana y vuelve a casa.
Otro pierde.

Sólo a una manzana, junto a la Sagrada Familia
los turistas, ajenos a todo
sacan fotos, posan y sonríen
en el Paseo Gaudí, los papagayos de colores
chapurrean animadamente,
juegan y se divierten
bajo el cálido sol de diciembre.

Un olor penetrante me persigue
en la calle, en las tiendas, en el metro
entre las masas de gente
sueño con la vida, con los años infantiles
pero me sigue la muerte.

Me encuentro con ella, cara a cara
en el concurrido bar de enfrente
suena el teléfono: "ya terminó", me dicen.
Una sensación glacial me invade
mi cuerpo petrificado, no puedo moverme
todo sucede a cámara lenta
no hay pasado ni futuro, sólo presente.

Preparo la bolsa de lona con su mejor traje
los zapatos negros, bien lustrosos
saco el DNI y las fotos de sus nietos
de su monedero rojo.

En este juego de la vida no hubo suerte.
Ganó la muerte.